Paloma

El otro día llegué muy temprano a un recital de cello y fui a caminar al parque que estaba cerca para hacer tiempo.

En el camino un malviviente me observó con desprecio, como si yo lo estuviese siguiendo.

Cuando llegué al parque me senté en una banca con sombra, cuando noté que una paloma se percató de mi presencia. estaba ciega por que la sarna había invadido sus ojos. sintió protección conmigo, se acercó, sabía que no le haría daño… cuando adquirió la suficiente confianza abrió su pico y me pidió que la matara.

Yo me negué, le dije que no podía hacerlo y ella me lo pidió como una muestra de misericordia. un vagabundo vio la escena y me dijo que el y yo éramos como la paloma, ciegos por la sarna de nuestros codiciosos ojos. 

Me levanté, me despedí de ella, dejé su destino en manos de cualquier otro bendito verdugo y camine. Eran las 16:55. 


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